Economía.

26 Septiembre 2008

Así como me encantaría tocar el piano, o el bandoneón, o cualquier instrumento musical que me conectara con eso tan humano que es la música, quisiera conocer sobre economía.

En esto desde mí, la música y la economía se parecen, me suenan, me suenan como algo misterioso y cautivante. Pero mientras nunca tuve la sensación que un músico me engañara, si tengo casi la permanente visión paranoica que la economía, en su versión oficial capitalista, es una suma de engaños y de auto justificaciones de posiciones de clase.

Mientras la música exalta o atempera mis sentimientos, la economía en versión gurúes de las grandes empresas me indigna.

Sé que porque mi cerebro no da para mucho, simplifico lo que es complejo, pero para mí es tan sencillo como que se debe laburar.

Si, el problema serio de nuestra organización económica es que, para defender los intereses de los que viven a costa de los que trabajan, ocurre lo que ocurre: propiedad privada, renta de la tierra, capital, intereses.

Digo groseramente: “Che, no me jodan, quien vive de intereses, le interesa tres pitos laburar” y aquí, perdónenme mi banalidad de corto alcance, está la madre del borrego.

La “guita” debiera ser un instrumento para facilitar los intercambios, cuando se convierte en un fin, porque se pasa a “producir guita de la guita”, lo que es una reverenda “hijadeputez” entramos en estas cosas que alguien nos explica, yo apenas entiendo (la explicación) que no es un desmérito para el explicador, sino una admisión de ineptitud del receptor.

Pero igual muchachos, y no se enojen demasiado conmigo aunque lo merezca, esto ya debiera acabarse, señores que hablan del “mercado” de la “libertad” y luego proceden como proceden (hasta quien sabe bien, en alguna oportunidad) negando todo lo que afirman teóricamente.

No tengo más ganas de comer vidrio, es vistoso el vidrio pero indigerible, lo que debe “valer” son los productos concretos no la “guita” cuando la “guita” produce “guita” nos están rompiendo el upitre a los que laburamos.

Otra de mis burradas, pero habría como en los asesinatos buscar a quien se beneficia, para encontrar al culpable ¿será el mayordomo?.


Don dinero

26 Septiembre 2008

1. No tener dinero nada impide, si uno tiene con qué y sabe para qué.

2. Tener dinero (hasta) puede  exaltar la imaginación pero  no dártela.

3. Tener dinero te permite ser, sólo si eres. Por ello más importante que tener, es ser.

4. Cuanto tienes, tanto vales, si estás en venta, igualmente pobre, tienes que esperar un comprador.

5. Ser alguien para uno mismo es la mayor riqueza, pero tener dinero ayuda a que los demás no te atropellen.

6. Como a cualquier instrumento al dinero hay que saber ejecutarlo sino quien podría ser ejecutado es el adinerado incauto.

7. Un reloj costoso no da mejor la hora, ni le da valor a tu tiempo. Sin reloj podrás atrasar, pero el valor de tu tiempo depende de ti.

8. Nada vale lo hasta aquí escrito pero a mí me gustó. Si me dieran dinero por esto –a más de sorprenderme- quizás me quitaría el poder hacerlo porque me gusta.

9. Me encantaría tener mucho dinero, para poder pensar en otras cosas.

10. ¿Por qué tenía que llegar a  10? Es igual a querer tener sólo por tener, y no decir, por tener algo que  decir.


La vida es

26 Septiembre 2008

Ya que tanta importancia le damos a nuestra propia experiencia, pensémonos eternos, siempre los que han muerto fueron los otros.

Si prefiriéramos darle importancia a nuestras emociones, apreciémonos vivos porque lo estamos. En ese sentirnos vivos atendamos la intención de nuestra vida, que nada tiene que ver la muerte con ello.

La enfermedad cualquiera sea, esa perturbadora, nos dice que aún estamos vivos y que algo descuidamos o que algo tenemos que hacer por nuestra vida.

La vida es la que habla, habla con las otras vidas. Hagamos un coro de vidas que siempre podrá con el silencio.

Pero cuando ya en silencio, a solas, cavilemos acerca de nuestra vida, dejemos que una suave brisa, llegada despaciosamente desde algún campanario lejano, se ponga en sintonía con nuestro corazón y le vaya informando quedamente como el badajo, cada vez aquieta su ímpetu y la llegada de la eternidad se estabiliza con la culminación en paz de nuestra vida.

Allí entonces estará nuestra quietud.

Mientras, otros seguirán guiándose por su propia experiencia.


Ser gordo

26 Septiembre 2008

No lo puedo impedir pero no me gusta “ser gordo”, la obesidad es una enfermedad y para peor, hasta el momento, incurable. Pero si, puedo “evitar estar gordo”, como consecuencia de la enfermedad pues, si mejoro mi manera de encarar la vida y además ajusto mi conducta alimentaria, podré no sufrir la consecuencia mas notoria como es la de estar con sobrepeso, que además no es la única derivación perturbadora que padecemos los obesos.

Tengo que tomar conocimiento que no puedo hacer “lo que quiero” que es lo mismo que decir lo que se me ocurra, algo así como un canto a lo que se me da la gana que no es, sino un mal entendido ejercicio de la “libertad”. No hay libertad en la irresponsabilidad, no hay libertad en el desenfreno y desenfreno es el caer en la dependencia del deseo sin la orientación del intelecto.

Por ello así como no se trata de impedirle comer al celíaco, al diabético, el gordo debe aprender a vivir y a comer, el clásico “comer para vivir” y el quitar como objetivo de vida el simplemente comer.

La obesidad es una enfermedad anclada, como todo lo que afecta a la vida, en lo biológico, los científicos nos darán un día la grata sorpresa de encontrar las “causas” que en ese terreno den cuenta de porqué unos si y otros no, de porque algunos “privilegiados” se mantienen en su peso normal y otros “desgraciados” (entre los que me encuentro) debemos aprender acerca de cómo comer, qué comer, cuánto comer y porque no derivar en el comer nuestra necesidad de satisfacción.

Pero también como afortunadamente no somos solamente seres biológicos, sino sociales y culturales, si podemos desde lo social y lo cultural cuidar nuestra calidad de vida y aunque no podamos lograr la “cura”, rehabilitarnos.

Debemos aprender a vivir, no el sentido amplio del tema que en eso nos irá la vida, sino en el acotado de enfrentarnos con nuestra enfermedad personal.