Acerca de la felicidad.

30 Septiembre 2008

– ¿Maestro podremos encontrar realmente la felicidad en la condición de mentira en la que vivimos?

Preguntó el joven y no conforme agregó enigmáticamente:

¿O es mejor develar toda la verdad de una vez y para siempre?

El Maestro (algo apesadumbrado) se tomó apenas un segundo para encontrarse con su antiguo optimismo y responderle al joven.

– Creo adivinar en tu pregunta algo de angustia, te contestaré intentando dejar de lado lo muy personal, pues desde ese lado quizás me podría ganar el escepticismo.  Quedándose callado unos instantes dijo en un tono algo elevado:

– SI, creo que si: ¡PODEMOS ENCONTRAR LA FELICIDAD! y agregó:

– Si, y el sí es rotundo, si acotamos que esa felicidad en esencia sólo lo será por ratos. Coincido en que vivimos en un mundo en el que abunda el engaño en el plano de las relaciones humanas. El engaño es la herramienta necesaria para justificar la desigualdad.. Desigualdad es que unos pocos tengan mucho y muchos tengan poco y esto solo se lo logra justificar con discursos hipócritas en los que abundan, (¡que pareja juntos de la mano!) el engaño y la mentira.

– Pero maestro si esto es así ¿como ser felices entonces?

– Si comprendes y aceptas que solamente será de a ratos, no para siempre, (lo volvió a repetir para convencer y convencerse) Mira, te diré de que manera puedes ser feliz, aunque no sea  infalible te ayudará.

– Cada uno de nosotros sabe de algo que está mal, te dará felicidad intentar cambiar con tus acciones directas de todos los días lo que está mal. No continúes con la hipocresía y a haz lo que puedas hacer bien. No te sumes al rebaño del engaño. Si crees que algo está mal hacerlo, no lo hagas.

– Respeta a los demás, cuida los espacios públicos, no los ensucies. Responde afablemente cuando te requieran por algo. No te anotes en lo que consideras estúpido.

– Date la felicidad de satisfacerte con una buena lectura. Escucha música que te eleve. Defiende aquello en lo que crees, más con lo que hagas, que con lo que digas. Date la satisfacción de responder lo que sabes, sin presumir en lo que ignoras.  Entérate  de lo que pasa en tu vecindad, en ese sector de la humanidad en el que incides directamente, y considera cómo puedes colaborar en solucionar lo que de ti dependa.

– Sé tu mismo. Ser, te hará saber. Se tan bueno como de verdad eres, no trates en demasía de parecer bueno, eso te dará por ratos felicidad. Pero cuídate, porque también lo bueno que seas, te dará tristeza ante el mal que observes, pero adelante vuelve a la acción y te ganarás otro rato pequeño de felicidad cuando algo logres cambiar desde tu bondad.

– Y ahora sigue tu camino, dijo el maestro, te despido con un abrazo, gracias por darme a mí este ratito de felicidad.

– Ya ves  — el joven se decía a si mismo  mientras se alejaba — es un tipo raro este maestro, sin caer en el new age light me da una respuesta coherente.

Y el maestro que lo miraba alejarse pensaba que había olvidado decirle que la felicidad no es un regalo, que forma parte del aprendizaje que es el vivir,  y que el más grande poder humano es la imaginación.