No creer, para no creértela. No creértela, para aprender más, aprender más para conocer, conocer para llegar al saber, pero cada vez que creas haber llegado a la sabiduría, duda.
Duda o habrás dejado de aprender y cosificado tu saber.
El saber es un andar, en el que el reposo es para reponer fuerzas y seguir andando. Todos tus sentidos son instrumentos de ese andar y tu cerebro, el que no descansa, es la respuesta en ti de tu andar en el mundo, el cofre en el que debes producir tus pensamientos y guardar tus creencias, pero no mucho tiempo o te detendrás.
Necesitas actuar, para vivir, vivir para seguir vivo.
Actuando en el mundo, lo conoces y transformas, al transformar el mundo, te transformas a ti mismo que eres parte de ese mundo.
Y no te impongas creer, porque la creencia es tu propia existencia, todo lo que se te presenta se presenta como creencia.
Te debes imponer el dudar porque, fatalmente, volverá a imponérsete el creer, porque necesitas del creer para actuar.
Cuando actúes no dudes, ya la realidad misma se impondrá y modificará tu creencia y te ofrecerá la duda si eres capaz de no creértela.
Vuelve siempre a la realidad, no te cierres en tus pensamientos.
La fuente es la realidad, sacia tu sed en ella.
En cuanta cosa creas,
a la hora de pensar, duda,
a la hora de actuar, actúa.





Escrito por Pepe Palermo 