Llevo ya varias semanas paseando por la red. He aprendido a manejarme en ella lo suficiente como para marearme y tener que tomar algunas decisiones. Una de ellas con la que ya cumplo es tener una página en la que rápidamente y sin demasiado pensar me recuerde cuando vuelva a entrar a este blog que voy a seguir haciendo (en la red obviamente). Son muchos los temas que me interesan y me voy a seguir ocupando de ellos pero debo aquí en este blog ordenar algo y circunscribirlo a cinco o seis temas, no me da el cuero para más. Pienso provisoriamente:
- “lecturas”, en relación a todo lo que haya leido en los días anteriores.
- “música”, ídem pero escuchado.
- reflexiones varias
- un lugar para temas “informáticos” en relación no a técnicas, sino a como aprovechar la red.
- intercambio “epistolar”
- sugerencias ajenas. (si llegaran)
Ahora debo dejar e irme a trabajar, cuando vuelva a la noche voy a modificar la presentación del blog, quitando algunas cosas que están de más (podría ser todo) por ejemplo la nube de etiquetas que no me aporta nada, recategorizar para mejor ordenar. Ver si desde las estadísticas puedo ayudarme a decidir cómo establecer mejores contactos con otros. Todavía no pude averiguar cómo llegan los demás aquí. Mis mecanismos han sido, ir hacia los demás:
- al tun, tun (buen resultado, pero fatigoso)
- devolver visitas (muy cortés, pero medio mirarse el ombligo)
- ir definiendo mis intereses (desde lo que conozco y sobre todo lo que ignoro y despierta mi curiosidad)
He descubierto que también esto puede funcionar como un “chat” demorado (no al toque) me interesa pero me gustaría estudiarlo un poco más, si se puede circunscribir a un intercambio auténtico de opiniones de legos con criterio y no a una “galería de vanidades” (la primera a excluir la mía).
Me gusta pensar como sistema de aprendizaje, ya debe estar desarrollándose todavía no lo encontré, no quiere decir que no exista. Genial, si cada persona con su ordenador se reúne con otros acerca de un tema del que se lee material propuesto y se sacan conclusiones. Obviamente eliminando a los tontitos que muestren su hilacha de querer solamente fastidiar. No propongo censura de las opiniones sino de la chabacanería ostensible. En realidad es poco simpática la palabra censura, debo proponer un ejercicio personal de la prudencia y el respeto al otro.
Al margen, ayer me desasné de un equívoco con la palabra aborígen, no quiero olvidar la anécdota.
Bueno, se me acabó el tiempo ni puedo releer, ni revisar la ortografía, ni hablar de la puntuación y de la legibilidad posible.
Escrito por Pepe Palermo 