Cuando lo escuché por primera vez mi asombro fue mayúsculo, sencillamente me parecían increíbles, callé y esperé, resultó en serio, habíamos llegado a algo así como al colmo del masaje o del amasar, ¿me explico? eso de utilizar los dedos (o el ingenio) para acariciar la masa, en este caso la electoral ya no la muscular. ¿Cuan largo se puede hacer un fideo sin agregar masa, estirando y estirando? Hasta donde valen las argucias para formalmente seguir en “democracia”, escrita entre comillas no por mala leche, sino para que entendamos que es un concepto a llenar, un sustantivo que sin adjetivos suena mejor pero quien sabe está desnudo.
Debo confesar que ya me acostumbré, al fin todo lo social nos termina pareciendo natural. Mientras se elija, mientras se vote, parecen decir algunos, otros se horrorizan, son una estafa y así unos y otros juegan a amasar, sin harina y sin agua, con músculos y sangre ¿suena tétrico? O no es un juego, con el trabajo ajeno, la “distribución actual y real de las riquezas”. ¿Lo va a mejorar un señor cuyo mayor mérito es ser nieto y tener millones de dólares? Lo pongo como ejemplo, no es el único, en realidad me gustaría encontrarme con otro nieto, aunque ya sea abuelo, que haya vivido de su trabajo personal que sea candidato para representar los intereses de la clase a la que pertenece, ese si sería un testimonio: un trabajador que defienda a sus compañeros, no un empresario sindical, ni un cuervo leguleyo especialista en conflictos humanos.
Al fin y al cabo dicen que el dulce de leche es un invento argentino. A mi me gusta, parece que a uno se le pasó el tiempo de hervor y resultó un rico alimento.

12 Junio 2009 a las 3:22 PM
Pepe Palermo, nunca supe si sos Viejo, Chico o Soho. De todos modos el microcuadrante es lo de menos; sos italiano, o hincha de Boca, o de Estudiantes, o aficionado a la cerveza, o a los burros, o al polo, quién sabe. Como sea, celebro la entrada y me excluyo entre todos los que gustan del dulce de leche.
13 Junio 2009 a las 3:51 PM
Soy Chico frente a las Pirámides. Viejo en cuanto a soportar más de lo previsto y residente de Palermo Viejo, ¿Soho? Nunca sería mi segundo apellido. Me italiano? cosa dire. Io amo l’Italia, la lingua di Dante, ma no, Io non sono italiano. Saludos