Guillermo O’Donnell ha dicho hace poco algo sugestivo: que las democracias pueden morir lentamente, que uno se puede levantar un día y encontrarse con que la democracia está muerta. Ese día es aquel en el que la pasividad general frente a la mentira del soberano muestra que se ha quebrado la última resistencia.
La democracia no ha de morir porque aun no ha nacido. La protodemocracia ( ¿gustan otro nombre?) en la que vivimos y que valoro, a pesar de todo, frente a engendros peores, necesita permanente del doble discurso, de la mentira. Se confunde la utilidad con la verdad. Si algo es útil, obviamente para quien lo propone, poco importa si es verdadero. Así todo cabe, mentiras “oficiales” y “opositoras”, sin que sepamos, porque en su amplia mayoría, viven muy cómodos en este sistema ¿a qué verdaderamente se oponen los que dicen oponerse? Y que verdaderamente defienden los que dicen en este turno defender, que en el turno de ayer no defendieron y es de presumir, todo se volverá a invertir en el próximo turno. Está claro que un buen médico valorará que su termómetro indique, en verdad, la temperatura de su paciente y su tensiómetro la verdadera presión arterial, pero cuando se trata de negocios, de compra, venta, de objetos y de conciencias otro pájaro ofrece sus trinos.
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25 Agosto 2009 a las 10:53 PM
[...] Es inexplicable que estas cosas pasen [...]
15 Septiembre 2009 a las 8:20 PM
juntos jugamos…
15 Septiembre 2009 a las 8:21 PM
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15 Septiembre 2009 a las 9:46 PM
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15 Septiembre 2009 a las 9:48 PM
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